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¡Y eso que uso falda!

ANDREAPor: Andrea Ávila

6 de mayo de 2016

Era una mañana muy calurosa, de esas que te despiertan las ganas de utilizar un vestido corto o alguna falda, pero lo dudé antes de salir porque recordé los días en la preparatoria, resulta que cuando alguna chica, llegaba vestida con alguna prenda que mostrará sus piernas, al cruzar por el patio o por los pasillos, no paraba de recibir insultos o palabras que algunos compañeros consideraban graciosas, pero que no dejaban de ser agresivas. Pero ¡Qué tontería! ya pasaron los días de la prepa y no todo gira en contra de una falda o un escote.

Salí a trabajar para comenzar el día con la mejor actitud y mi falda que combinaba con mis tacones, todo estaba bien, de camino no faltaron algunas miradas, pero nada ofensivo, al llegar a la oficina tampoco sucedió nada fuera de lo normal, además se supone que somos trabajadores y compañeros profesionales. Hasta que me encontré al jefe, noté su mirada de desagrado, algo le incomodaba y no tenía nada que ver con mi desempeño laboral. La tarde llegó y estaba muy orgullosa de haber podido trabajar durante varios días a lado de los compañeros de otra área, en una tarea que nos serviría a todos, por lo que le entregamos con entusiasmo el trabajo final a mi jefe y su respuesta me dejó fría: “Si pues como no te iban a ayudar si usas falda…”

La verdad es que en ese momento sólo atiné a decir, después de una mirada fija y una pausa, “No entiendo ¿A qué te refieres?” pero él no contestó, sólo cambió el tema. Por supuesto que trabajé muy poco tiempo a su lado.

Fue gracioso después de algunos años encontrarlo de nuevo, resulta que realice un proyecto que mi coordinador presentó a los jefes y cuando lo felicitaron por la calidad, indicó que él lo presentaba pero no lo había elaborado, un elemento de su equipo era quién tenía el mérito, entonces pidieron que fuera ante su presencia y me mandaron llamar; así lo hice, sorprendida, no de que me quisieran conocer, más bien de que entre los presentes estaba mi ex jefe, quien se acercó y me pidió que me uniera a su equipo, pues le había parecido excelente la calidad de mi trabajo, entonces le respondí que lo tendría en cuenta, pero me alejé pensando “y eso que uso falda…”

Después me retiré agradeciendo el reconocimiento a todos. Me acerqué a mi coordinador y le dije que no podía abandonar el equipo de un jefe que no se daba crédito del trabajo de otros. Y que estaba muy contenta trabajando con él.

Ese reconocimiento no estaba relacionado con que fuera hombre o mujer, si usaba falda corta o pantalón, se trataba de un reconocimiento genuino y por eso ahora me gusta usar falda, escote, maquillaje o cualquier otro complemento de mi personalidad, como desafiando a aquellos que se atrevan a juzgarme por mi apariencia, a que me conozcan por mi razonamiento y mis capacidades. Me gusta sorprender a las personas que creen que por mirar mis piernas ya conocen todo de mí y a quienes por mirar un escote se pierden de conocer el mundo de pensamientos que gira dentro de mi cabeza. Por supuesto que hay más por descubrir y por supuesto que es muy poco lo que refleja el espejo.

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